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Mi hijo no quiere estudiar. 5 señales que te ayudarán a entender por qué.

Mi hijo no quiere estudiar

Los niños, en general, comienzan su etapa escolar con mucha ilusión, donde la mayoría van a la escuela con la alegría que en ellos es natural. Sin embargo, con el paso del tiempo, comienza a producirse una lenta pero progresiva desconexión de lo que podríamos llamar, el deseo de aprender.

En todo este enjuague, hay un elemento que en la mayoría de casos no podemos cambiar y no nos queda más remedio que lidiar con él.

Nuestro sistema educativo es muy similar al de hace 40 años, sin embargo, los niños de hoy en poco se parecen a los que éramos entonces. Mejor dicho, los niños son iguales, pero no el mundo que les rodea. Pizarras, pupitres, rotuladores, libros, cuadernos, (algunos necesitan un sherpa para llegar hasta la escuela). Es lo mismo desde hace varias décadas. Pero ¿cómo podemos pretender que 40 años de evolución y desarrollo tecnológico se asimilen como lo hacíamos entonces? Es como si quisiéramos enseñarles a borrar en un pc con un borrador.

Por todo ello, queremos mostrarte algunos signos que te permitirán comprender a tu hijo y ayudarle con esta ardua tarea.

 

Falta de motivación

Es bastante frecuente que los niños sientan que están solos frente a este reto. Debemos comprender que aún no tienen desarrollado el sentido de la responsabilidad. De hecho, hay quien no termina de desarrollar ese sentido en toda su vida. Por lo que es difícil que comprendan que es bueno para ellos y, sobre todo, que sepan cuales son los alicientes.

Es importante hacerles entender que su tarea va mucho más allá de la de aprobar exámenes u obtener buenas notas. Tendremos para ello que tomar parte activa y utilizar elementos divertidos y educativos a nuestro alcance, que no se reduzcan a sentarles frente a un libro y un flexo diciendo: “estudia, que es tu obligación”. Y, sobre todo, presta atención a lo que le gusta, refuérzalo para que logre nuevos objetivos e intenta utilizar estos resultados como elemento motivador para el resto de tareas.

 

Entorno de trabajo inadecuado

¿Quién no ha ido alguna vez a la biblioteca pública a estudiar? Entre otros lógicos motivos como pasar el tiempo junto a otros compañeros, lo que un estudiante busca cuando acude a un lugar de estudio, es verse embebido por las sinergias que se generan en un centro de reunión para el estudio.

Al igual que un niño no come un día en la cocina y otro día en el dormitorio, o una mañana se levanta a las 8:00 y otro a las 11:00, en el caso de los hábitos de estudio necesitamos aplicar los mismos patrones. Debemos ayudarle a programar unos horarios de trabajo y, sobre todo, habilitarles una zona de estudio cómoda y sin nada que les perturbe. Es totalmente desaconsejable, ejemplos como lo de hacer los deberes un día en la cocina, otro día en el salón, por no decir delante del televisor, etc.

 

Bloqueos y ausencia de empatía

Y no me refiero a la suya, sino a la tuya. Para comprender lo que le sucede a tu hijo, debes ponerte en sus zapatos y utilizar la inteligencia emocional. Eso de que ellos no tienen problemas y tú sí, no es una visión 2019. Los “problemas” que se tienen en cada etapa de la vida, incluso en la infancia, suelen parecer insalvables y nos afectan en nuestro diario acontecer. Claro, tú sabes que los problemas que tienen no son tan graves. Al igual que los tuyos, y si no, pregúntatelo de nuevo dentro de 20 años.

Hay una fórmula mágica: ¡escúchale! Da igual lo que sea que tenga que contarte, si es importante o no, porque el grado de importancia es sólo tu punto de vista, no el suyo. Reprender permanentemente no funciona. ¡Olvídalo! Nadie va a conseguir que un niño despierte el interés por aprender algo a base de regañarle, al igual que tu jefe jamás va a conseguir que tu hagas mejor tu trabajo gritándote o amenazándote. Intenta ponerte a su altura, comprender lo que le pasa y quizá termine escuchándote él a ti también.

 

Falta de autonomía

La autonomía es un elemento que no se desarrolla por igual en todas las personas y que además su ausencia ha ido in crescendo en los últimos tiempos. En no pocas ocasiones y con objeto de querer ayudar a nuestros hijos, impedimos que exploren su capacidad de resolver los problemas por si solos. Ayudar a tu hijo no es resolverle todo y dárselo mascado. Como decía la pedagoga María Montessori, “Ayúdame a hacerlo por mí mismo”.

Ya sabemos que lo de subrayar, tomar apuntes y hacer esquemas funciona muy bien. Pero por suerte para ellos, hoy cuentan con infinidad de herramientas propias de su tiempo que les pueden ayudar de una forma autónoma, más amena y divertida. Si tu hijo tiene una tablet o un PC, existen infinidad de apps gratuitas para hacer esquemas de una forma divertida por ejemplo, por no hablar de la cantidad de contenido audiovisual que puede ayudarle con sus tareas y a asimilar el temario. Ayúdale a iniciarse en esa técnica de estudio para la mejora del rendimiento escolar, para que vaya obteniendo sus propios recursos. Al igual que si a tu hijo le duele una muela, no vas corriendo a la caja de herramientas a por unos alicates para arrancársela, si no tienes tiempo o te sientes sin recursos, recurre a ayuda profesional.

 

Miedo al fracaso

La falta de confianza genera malos resultados que, a su vez, generan menos confianza y así sucesivamente, convirtiéndolo en una bola de nieve. En ocasiones, le damos mayor valor a los resultados puntuales, perdiendo perspectiva y olvidando un objetivo mucho mayor; el desarrollo del niño.

Intenta hacerle comprender que no es importante sacar siempre un 10, e incluso, que no pasa nada por suspender. Lo realmente importante es el desarrollo personal y hallar su fuerte para encontrar la motivación necesaria. Hoy día le prestamos demasiada atención a los árboles del expediente escolar sin dejarnos ver el bosque del desarrollo del niño.

 

En resumen

Que a tu hijo no le guste estudiar puede llegar a ser muy habitual, pero existen estrategias de apoyo escolar para devolverle la ilusión. Si no sabes como enfrentarte a ello o no tienes tiempo, recurre a ayuda profesional. Encuéntrale un entorno de estudio adecuado y establece una rutina de trabajo para optimizar resultados. Si tienes dificultades para ofrecérselo en tu domicilio, existen alternativas que te pueden ayudar. Aprende a identificar su potencial y busca la forma de explotarlo, ello redundará en su confianza y autoestima, y a la larga en su desarrollo personal que, no debes olvidar nunca, es el objetivo.

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